He estado lejos, muy lejos. No he tenido oportunidad de saber ni de pensar. Eso, en cierta medida, ha sido bueno. Pero hasta aquí, sin embargo, me han llegado los aires enrarecidos de la política local. Todo se ha extremado, se perdieron las formas y un sinnúmero de gnomos parecen haber hecho de las suyas en un lugar que tiene poco de país y demasiado de fábula.
Hoy no es mucho lo que debe decirse. Según la ley, veinticuatro horas antes de las elecciones no se puede hacer ninguna incitación ni propaganda electoral por la prensa,…